Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Emerson’

La lectura de los libros de Mono Azul te dibuja nuevamente, te abre una mirada insólita sobre la realidad. Autores clásicos conocidos y otros no tanto, pero necesarios todos. Autores nuevos que abren los telones de lo real. Narrativa, poesía y ensayo que tapan el ruido ambiente y te desnudan el criterio para armarte los ojos y destaparte quiza el corazón con un balazo de tinta.

Mono Azul editora es una editorial apache, resistente, y con razones sobradas para pelear por la literatura, por un mundo donde la palabra tenga sentido y sentidos, y contra este ocio triste que en nada ayuda a la alegría de pensar y reinventar lo que vemos.

A continuación destacamos alguno de los títulos de esta salvaje editorial que podrá encontrar en nuestras librerías:

Gerónimo (1829-1909). Fue el último gran jefe de los chiricahuas. En 1874 asume el mando de la tribu apache deportada a la reserva de Fort Sill, en Arizona. En 1880 inicia el hostigamiento de las fuerzas del general George F. Crook, para tratar de mantener su territorio. Fue detenido en 1884, pero se fuga y sigue resistiendo durante unos años hasta que agotado y sin recursos se entrega voluntariamente al general Miles. Su única condición era la de volver a Arizona. Pero el pacto se rompe, es considerado un criminal y pasa varios años haciendo trabajos forzados.
En 1894 se instala en Oklahoma, se hace agricultor, vende sus fotografías, se convierte en una atracción de feria y dicta las memorias de este libro.

geronimo

Soy Apache, Gerónimo (Mono Azul Editora / 264 págs.):

Poco antes de morir, anciano y recluído en la reserva de Fort Sill, Oklahoma, lejos de su Arizona natal, sabe que el Gobierno norteamericano no tiene la menor intención de cumplir sus promesas y que su mundo está condenado a desaparecer.

Gerónimo accede a dictar sus memorias al inspector escolar S. M. Barrett. Se sabe el último eslabón de una estirpe de hombres libres, el otrora poderoso Pueblo del Águila. Quiere dar al mundo su propia versión, íntima y apasionada, de lo que significó, y a la postre costó, ser Apache. Esta relación fue, en realidad, su última Danza Guerrera: palabras como flechas para encarar las mentiras que el hombre blanco había decidido instaurar en la historia oficial a modo de cabelleras, así como para sustraerse de esos otros terribles avatares del olvido, esas otras mordazas que son el museo y la leyenda. Cien años después de su muerte, sus palabras sencillas y cargadas de esperanza continúan vibrando en nuestros oídos con un tam tam de anhelo y plenitud. Su voz es la misma que hoy resuena en la de todos aquellos que, en un mundo cada vez más homogéneo y complaciente, siguen abogando por la autodeterminación, la lucha y la resistencia.

024 2da CUBIERTA con 2º

 

 

Fernando Pessoa nació en la gran Lisboa en 1888. Pasó su infancia y juventud en Durban, Sudáfrica. Allí estudió derecho en la Universidad de El Cabo. Volvió a Lisboa en 1905.
Comenzó a escribir en inglés pero pronto paso al portugués, aunque se tradujo siempre él mismo de una lengua a otra.
Ricardo Reis y Alvaro de Campos, entre otros, son heterónimos con los que firmó gran parte de su obra, y que dotaron a su escritura de una diversidad tonal única. Cada uno de ellos poseía una vida y una poética, y todos eran en conjunto Pessoa, o no.
La mayor parte de sus libros se publicaron tras su muerte un 30 de Noviembre del año 1935. Sus restos reposan en el Cementerio de los Placeres de Lisboa.

pessoan

El Banquero anarquista y la tiranía, Fernando Pessoa (Mono Azul Editora / 128 págs,);

El banquero anarquista atrae por el carácter de sátira que contiene. En él se desata el humor como la puesta en evidencia de la literalidad. Las cosas desnudas, sin cáscara ni máscara, mueven a la risa. Porque la risa ablanda la desnudez cruda de las cosas. Y esta sonrisa irónica y finalmente mordaz que nos llega inmersos en la lectura de este libro, analiza un mundo gobernado por dos convenciones gigantescas: la política y la economía, y mediante un diálogo casi platónico, revela el hueso limpio de carne de estas dos bases del sistema de cualquier sociedad actual. La economía se jacta de haberse apropiado totalmente de uno de los sueños más puros que haya creado nunca la ideología. Hace suyo el vestido del anarquismo y lo razona hasta desasirlo de su carácter ideológico. El banquero naturaliza la economía y la convierte en algo inevitable. Y no sólo eso, aprisiona en su celda lógica a la ideología y a la política que así se quedan sin respiraderos para influir en la sociedad. Pero cuando el dinero y la economía destruyen mediante un discurso lógico los razonamientos ideológicos, el mono se ríe encima de la rama y vuelve a la selva.

El Banquero Anarquista

 

Benjamín Franklin, Boston 1706, Filadelfia 1790. Impresor, escritor, poeta, científico, inventor y filósofo. Decimoquinto hermano de un total de diecisiete. Autor del almanque conocido como Pobre Richard, muy popular a mediados del Siglo XVIII. Introdujo el papel moneda en las colonias americanas. Hombre renacentista, de personalidad inquieta y de una curiosidad abrumadora. Creó el primer servicio general de Correos de América, y la primera Biblioteca con servicio de préstamo de libros, origen de otras muchas. Ayudó a crear una Academia que se convirtió con el tiempo en La Universidad de Pennsylvania. Realizó y rediseñó varios inventos, una estufa, el pararrayos, un tipo de farolas de exterior, y dejó la puerta abierta a multitud de experimentos que con el tiempo derivarían en nuevos progresos. Se convirtió en uno de los redactores de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos.

En su epitafio escrito a los veinte años, mucho antes de morir, dice entre otras cosas que volverá para presentarnos una nueva edición de su obra corregida y mejorada por él mismo.

benjamin-franklin

 

Autobiografía, Benjamin Franklin (Mono Azul Editora / 238 págs,):

 Aquí yace el cuerpo de B. Franklin, Impresor. Como las tapas de un libro viejo, su contenido arrancado y despojado de sus títulos y adornos. Pero la obra no se perderá; pues como creyó él mismo, aparecerá de nuevo en una edición nueva y más elegante, corregida y mejorada por el Autor.
Hace 300 años que nació Benjamín Franklin y su Autobiografía mantiene el vigor, la fina ironía y la capacidad de descubrimiento que la hicieron famosa en el Siglo XVIII y en años siguientes. Escrita con una soltura desconcertante y una agilidad rabiosa propias de la actualidad, este clásico de la literatura norteamericana fue escrito originalmente para William, su hijo. A él se dirige Franklin para exponerle de una manera clara y pedagógica los momentos reveladores de su vida y para que su memoria quede expuesta al escaparate de los siglos. Franklin fue un hombre generoso y concienzudo que se empleó en múltiples tareas y variopintas disciplinas, y de todas ellas extrajo una soberana lección. Podemos recordar ese epitafio escrito líneas arriba: Aquí yace el cuerpo de B. Franklin, y con él descubrir que ésta puede ser una edición de verdad nueva, elegante, corregida y mejorada por el hombre que “quitó el rayo a los cielos y el cetro a los reyes“.

Autobiografía

 

 

Ralph W. Emerson nació en Bostón en 1803. Se licenció en Harvard, y fue profesor en su ciudad natal.
En 1829 fue ordenado pastor, cargo que abandonó en 1832 año en que inicia una gira por Europa. En Inglaterra se codea con Coleridge, William Wordsworth y Thomas Carlyle.
Vuelve a su país y se establece en Concord. Entra a dar clases en la Universidad de Boston. Se dedica a escribir discursos y a dar conferencias. Publicó libros de poemas y libros de diarios y viajes.
Es uno de los autores del trascendentalismo americano más reconocidos y queridos ya no solo por autores de su país sino por autores de todo el mundo. Fallece en Concord el 27 de Abril de 1882.

Emerson_seatededit

Platón, Ralph W. Emerson (Mono Azul Editora / 108 págs):

Que a uno de los más grandes filósofos de la antigüedad lo revise Emerson hace de este libro un diálogo fértil que atraviesa como un cometa la noche cerrada de los tiempos. Emerson se convierte en el renacedor de Platón. Se hace hermano en saber y nos descubre con sinceridad las entretelas de su maestro en un taller en el que la pintura que gobierna la sala principal es la de la Naturaleza pura.
Y a Emerson nos lo acerca José Martí, el libertador humilde, el valenciano tropical, el devorador de libros y el esteta puro. Como lectores estamos en el centro de la telaraña que trenzan estos espejos que se miran entre sí.
De Martí a Emerson con destino Platón. Dos paradas de metro para llegar a la idea pura que ha construido casi toda la cultura que nos viste hoy, y que a veces, como en esta ocasión, nos puede desnudar también.
Pero con un libro como éste, el pensamiento no se queda frío.

Paltón

Nathaniel Hawthorne (1804-1864). Junto a Emerson, Thoreau, Melville y Whitman, forma parte del denominado Renacimiento Americano. Entre sus antepasados se encontraba uno de los que presidieron las ejecuciones de las veinte mujeres condenadas por brujería en Salem. A causa de aquello, una de las acusadas lanzó una maldición sobre los Hawthorne y el joven Nathaniel siempre vivió bajo el influjo de aquel estigma. Niño debil y accidentado, pasó la mayor parte de su vida encerrado en la gran mansión familiar, rodeado de mujeres, leyendo y escribiendo sin descanso. En la historia y las tradiciones de Nueva Inglaterra encontró la inspiración para sus más grandes obras: Fanshawe (1828), Twice Told Tales (1837), La Casa de los Siete Tejados (1851), La Letra Escarlata (1851), The Blithedale Romance (1852).

Melville, vecino y admirador, le dedicó su obra maestra, Moby Dick: “…como prueba de mi admiracion por su genio”.

nathaniel_hawthorne_new

El sillón del abuelo, Nathaniel Hawthorne (Mono Azul Editora / 288 págs,):

¿Quién se iba a imaginar la cantidad de historias y de Historia, de impagables lecciones, que poseía aquel viejo sillón tras su insulsa apariencia? No, desde luego, ellos: Laurence, Clara, Charley y la pequeña Alice, devorando despreocupadamente los atardeceres de su arrebatadora infancia, corriendo de aquí para allá en el jardín de sus sueños, mientras el Abuelo dormitaba, como siempre, apoyado en su ostentoso respaldo, bajo el rugido poderoso del león tallado sobre su cabeza, con la mitad de su alma en los lejanos e irrecuperables días del pasado y la otra mitad alerta y al cuidado de las más ligeras variaciones en los juegos de sus queridos niños, puro y alocado presente, junto a los que brincaba, lleno de promesas, la esperanza de todo lo venidero… Tras el sillón se encontraba la historia de un roble, la del hombre que lo derribó para hacer de él un mueble confortable y la de todos aquellos que se sentaron en él a lo largo de la Historia de aquel gran sueño que fue América desde el primer desembarco. A bordo del sillón, poniendo a prueba sus poderosas junturas, se ocultaban viajes, soledades, largas noches en vela aguardando amantes, ideas, versos, revoluciones… vapuleos, matanzas, sueños e ilusiones…

“El Abuelo se quedó impresionado ante la idea de Laurence de que el histórico sillón pudiera poseer una voz propia y verter a través de ella la sabiduría acumulada de dos siglos”.

El sillón del Abuelo

 

Herman Melville, (1819-1901). Trabajó como oficinista y en labores agrícolas después de recibir su educación en las escuelas públicas de Nueva York, donde nació. Antes de cumplir los veinte años se enroló como marinero, “Mi Harvard y mi Yale fueron el mar y las olas”. Fue maestro en una escuela para volver al mar como ballenero. Viajó por los mares del sur y vivió con los caníbales. De estos viajes surgieron las novelas: Typee, Omoo, Redburn. Chaqueta Blanca, Mardí y Moby Dick. Tuvo cuatro hijos. Perdió a dos de ellos, el mayor se suicidó en un apartamento inmundo de Nueva York y el segundo varón perdió la vida en California, a causa de una enfermedad venérea. Los últimos años de su vida los pasó en el más absoluto anonimato. A esta época pertenecen Israel Potter, Bartleby, Billy Bud y Benito Cereno. Pocos autores acarician el tuétano del alma humana como lo hace este genial escritor.

Herman-Melville

Israel Potter, Herman Melville. (Mono Azul editora / 280 págs.):
Llamadle Ismael, llamadle Bartleby o llamadle Israel Potter. Todos ellos son personajes, heterónimos de Herman Melville, uno de los monstruos literarios del siglo XIX, padre de Moby Dick y de aquel Bartleby famoso por su enigmático Preferiría no hacerlo. Israel Potter es la historia de un pobre hombre, luchador por las libertades de los estados americanos que de manera rocambolesca llega a Inglaterra a finales del XVIII. Allí conoce a un aristócrata inglés, para el que trabaja, cuida de los jardines del rey Jorge, sirve como espía de Benjamín Franklin, y se enrola a las órdenes de Ethan Allen y del pirata John Paul Jones. Basada en un personaje de la época, esta novela de aventuras, de una comicidad que roza el absurdo, nos coloca al lado de un tipo inerme, quijotesco y que en muchos momentos provoca una lástima enternecedora. Melville escribe Israel Potter en el año 1855, en un momento en el que el éxito obtenido gracias a sus “narraciones marítimas” ha desaparecido en la niebla de la ballena blanca de su vida. Israel Potter es una de las obras más desconocidas del mejor Melville. Es una sátira que deja al aire determinados pilares sagrados de la nación norteamericana. En libros como este, donde la aventura es tan real y palpable como su descripción, se esconde la amarga tristeza del hecho de vivir, tan auténtica que nos provoca risa. Potter es todo un precursor de los libros de Kafka y del gran Albert Camus.

“—Esto no puede ser, señor —dijo ahora el oficial—. Usted ve que no puede ser. ¿Quiés es usted?

—Un pobre tipo perseguido a su servicio, señor.

—¿Quién le persigue?—Todo el mundo, señor. Todos parecen estar en contra mía, ninguno de ellos desea recordarme.”

Israel Potter

Anuncios

Read Full Post »